Las obras de arte son de una infinita soledad. Sólo el amor puede captarlas y retenerlas. Dése siempre la razón a usted mismo y a su sentir, aunque no tenga razón. El natural crecimiento de su vida interior le llevará, despacio y con el tiempo, a otros reconocimientos. Deje usted a sus juicios su propia evolución silenciosa, intacta, que, como todo progreso, debe venir hondamente desde dentro, y no puede apremiarse ni favorecerse con nada.
Todo es gestar y luego parir. En lo oscuro, en lo indecible, en lo inconsciente, en lo inaccesible al propio entendimiento, y aguardar con honda humildad y paciencia la hora del descenso de una nueva claridad: esto es lo único que se llama vivir como artista, en la comprensión como en la creación.
No hay medida en el tiempo: no sirve un año, diez años no son nada; ser artista quiere decir no calcular ni contar: madurar como el árbol, que no apremia su savia, y se yergue en las tormentas de primavera, sin miedo a que quizás después no llegue el verano.
RILKE